Durante décadas se creyó que la evolución humana se había detenido. Sin embargo, la biología muestra que el cambio continúa, silenciosamente.
Cada vez más personas nacen sin muelas del juicio, un fenómeno conocido como agenesia del tercer molar.
Este cambio no ocurre al azar. Está vinculado a transformaciones profundas en nuestra forma de vivir y alimentarnos.
El uso del fuego, la cocción y los alimentos procesados redujeron la necesidad de masticar con fuerza durante el desarrollo.
Como consecuencia, las mandíbulas modernas son más pequeñas y los rostros, ligeramente más cortos que en el pasado.
Con menos espacio óseo, las muelas del juicio simplemente dejan de formarse en algunos individuos.
Los científicos consideran esto un ejemplo de microevolución: cambios biológicos visibles en periodos relativamente cortos.
No es una mutación peligrosa ni una anomalía. Es adaptación gradual a un entorno radicalmente distinto.
La evolución no desapareció. Solo dejó de ser evidente… y ahora ocurre dentro de nosotros.
Fuente : comunidad_biologica





