El mensaje hormonal detrás de esa panza que no se desinflama

 Inflamación abdominal persistente, cambios de ánimo, fatiga que no mejora con descanso o una energía que parece desordenarse sin motivo claro.  Una hormona presente en mujeres y hombres que participa en la regulación del metabolismo, el cerebro y la forma en que el cuerpo responde al estrés.

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Cómo se produce, por qué puede desequilibrarse y qué señales del cuerpo pueden indicar que el sistema hormonal necesita atención.

Hay señales que aparecen y muchas personas aprenden a naturalizar. Esa panza que no se desinflama con nada, incluso cuando la alimentación es cuidadosa. El cansancio que aparece temprano en el día. Cambios de ánimo que llegan sin explicación clara. La sensación de que el cuerpo perdió cierta estabilidad que antes parecía natural.

En la consulta médica muchas veces estas molestias se atribuyen al estrés, al ritmo de vida o simplemente al paso del tiempo. Y en parte es cierto. El estrés influye profundamente en el organismo. Sin embargo, la medicina endocrinológica sabe que detrás de muchas de estas señales aparece un sistema más complejo: el sistema hormonal.

Dentro de ese sistema, una hormona ocupa un lugar central y durante mucho tiempo fue interpretada de forma incompleta. Se trata del estrógeno.

Durante décadas se lo asoció casi exclusivamente con la salud reproductiva femenina. Hoy la investigación científica demuestra que el estrógeno está presente tanto en mujeres como en hombres y que participa en procesos clave del organismo, incluyendo la regulación del metabolismo, la actividad cerebral y la forma en que el cuerpo responde al estrés.

Comprender cómo funciona esta hormona permite interpretar muchas de las señales que el cuerpo expresa antes de que exista un diagnóstico claro.

Qué es el estrógeno

El estrógeno no es una única hormona sino una familia de hormonas esteroideas que cumplen funciones regulatorias dentro del sistema endocrino. Entre las principales se encuentran el estradiol, la estrona y el estriol.

El estradiol es el más activo y el que predomina durante la edad reproductiva. Su acción se extiende a numerosos tejidos del organismo. Regula el ciclo menstrual, interviene en el mantenimiento de la densidad ósea, participa en la salud cardiovascular y tiene influencia directa sobre el metabolismo y el sistema nervioso.

Durante las últimas décadas la investigación médica comenzó a estudiar con mayor profundidad su papel en el cerebro. El estradiol interactúa con neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, lo que explica por qué los cambios hormonales pueden influir en el estado de ánimo, la memoria y la capacidad de concentración.

Una hormona presente en mujeres y hombres

Uno de los cambios más importantes en la endocrinología moderna fue reconocer que el estrógeno no es exclusivo del organismo femenino. Tanto mujeres como hombres lo producen. La diferencia radica en los niveles y en la forma en que se genera.

En las mujeres, la mayor parte se sintetiza en los ovarios. En los hombres, el estrógeno se produce principalmente a partir de la conversión de testosterona mediante la acción de una enzima llamada aromatasa.

Este proceso ocurre en diferentes tejidos del cuerpo, especialmente en el tejido adiposo, el hígado, el cerebro y los testículos. Incluso en niveles menores, el estrógeno cumple funciones importantes en el organismo masculino, particularmente en la regulación metabólica, la salud ósea y algunos procesos neurológicos.

La medicina reconoce hoy que el equilibrio entre testosterona y estrógeno también es relevante para la salud hormonal del hombre.

Estrógeno y estrés: una relación compleja

Cuando se habla de estrés suele mencionarse al cortisol, la hormona producida por las glándulas suprarrenales que prepara al organismo para responder ante situaciones de alerta.

Sin embargo, el sistema hormonal funciona como una red y no como un mecanismo aislado. En ese sistema, el estrógeno tiene un papel importante en la modulación de la respuesta al estrés.

Investigaciones en neuroendocrinología muestran que el estradiol influye en regiones del cerebro vinculadas al procesamiento emocional, como la amígdala y el hipocampo. Estas áreas participan en la forma en que percibimos, interpretamos y procesamos situaciones de presión o amenaza.

Por esta razón, los cambios en los niveles de estrógeno pueden modificar la manera en que el organismo experimenta el estrés. En algunos casos pueden aumentar la sensibilidad emocional; en otros, alterar la regulación del sueño, la energía o el estado de ánimo.

No se trata de la hormona principal del estrés, pero sí de una pieza clave en el equilibrio del sistema que lo regula.

Cómo produce el cuerpo el estrógeno

La producción de hormonas sexuales comienza con una molécula presente en el organismo: el colesterol. A partir de esta sustancia el cuerpo sintetiza distintas hormonas esteroideas mediante una serie de transformaciones bioquímicas reguladas por enzimas.

En el caso del estrógeno, participan principalmente los ovarios, las glándulas suprarrenales y el tejido adiposo. Durante el embarazo también interviene la placenta.

La regulación de este proceso depende de un sistema de comunicación entre el cerebro y las glándulas conocido como eje hipotálamo-hipófisis-gónadas, que ajusta la producción hormonal de acuerdo con las necesidades del organismo.

Se trata de un sistema dinámico que responde a factores biológicos, metabólicos y ambientales.

Por qué puede desequilibrarse

El equilibrio hormonal puede modificarse por múltiples razones. Algunas están vinculadas al ciclo natural de la vida. La pubertad, el embarazo y la menopausia son etapas donde la producción de estrógeno cambia de forma fisiológica.

El estrés prolongado también puede alterar el sistema endocrino. Cuando el organismo permanece durante largos períodos en estado de alerta aumenta la producción de cortisol y se modifican las señales hormonales que regulan el metabolismo y la energía.

El metabolismo corporal también influye en este equilibrio. El tejido adiposo tiene la capacidad de producir estrógeno, por lo que cambios significativos en el peso pueden modificar los niveles hormonales.

En los últimos años la medicina ambiental comenzó a estudiar otro factor relevante: los llamados disruptores endocrinos, sustancias presentes en ciertos plásticos, cosméticos o pesticidas que pueden interferir con el funcionamiento normal de las hormonas.

También existen condiciones médicas específicas que afectan el sistema hormonal, como el síndrome de ovario poliquístico o algunos trastornos tiroideos.

Las señales que el cuerpo suele manifestar

Cuando el sistema hormonal pierde estabilidad, el organismo suele expresar señales que muchas veces se instalan de forma gradual.

En muchas mujeres se manifiestan con inflamación abdominal persistente —esa panza que no se desinfla con nada—, cambios en el ciclo menstrual, retención de líquidos, cansancio que no mejora con descanso, variaciones en el ánimo, dificultades para dormir o una sensación de niebla mental que afecta la concentración.

En los hombres los indicios pueden tomar otra forma: acumulación de grasa en la zona abdominal, pérdida de energía física, disminución de la masa muscular, cambios en la libido, irritabilidad o una fatiga que parece desproporcionada frente a la actividad diaria. Son señales distintas, pero muchas veces comparten un mismo trasfondo: el equilibrio hormonal del organismo intentando reorganizarse frente al estrés, al metabolismo o al paso del tiempo.

No todos estos síntomas indican necesariamente una alteración hormonal, pero su persistencia suele justificar una evaluación médica.

Recuperar el equilibrio

El equilibrio hormonal requiere una mirada integral. La evaluación médica permite analizar los niveles hormonales y su relación con otros procesos metabólicos del organismo.

El descanso adecuado, la actividad física regular, una alimentación equilibrada y el manejo del estrés influyen de manera directa en la regulación del sistema endocrino. Cuando es necesario, los profesionales pueden indicar tratamientos específicos orientados a restablecer el equilibrio hormonal. Cada organismo tiene su propia historia biológica. Por esa razón, el abordaje debe ser siempre individual y acompañado por profesionales de la salud.

Fuente: Mirada Argentina

Endocrine Reviews – Estrogen and metabolic regulation, 2020

Nature Reviews Endocrinology – Estrogen signaling pathways, 2019

Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism – Estrogen in male physiology, 2017

Environmental  Health Perspectives – Endocrine disrupting chemicals, 2017

National Institutes of Health – Estrogen and brain function, 2021

Nature Reviews Neuroscience – Estrogen and neuroplasticity, 2021

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