“El autocuidado no es para cuando sobra tiempo, es una filosofía de vida”

Por Silvia López

Las vacaciones suelen asociarse al descanso, los viajes y la desconexión, pero también pueden convertirse en un momento en el que muchas personas dejan aparcados sus hábitos saludables. La psicóloga Patricia Ramírez, conocida como Patri Psicóloga, recuerda que el autocuidado no debería depender de la rutina diaria ni quedar relegado a los días en los que sobra tiempo.

En un vídeo compartido en sus redes sociales, la especialista aparece corriendo por Praga durante unos días de vacaciones. A partir de esa escena, lanza una pregunta directa a quienes aprovechan una escapada para abandonar por completo el ejercicio, la alimentación equilibrada o cualquier práctica vinculada al bienestar: “¿Son ustedes de los que, cuando se van de escapada o de vacaciones, abandonan sus hábitos de vida saludable y con ello su autocuidado?”.

 La reflexión de Patricia Ramírez apunta a una idea clave: cuando una persona deja todos sus hábitos en cuanto cambia de entorno, quizá esos hábitos no estaban realmente integrados desde el disfrute, sino desde la obligación. “En vacaciones nos cuidamos también”, señala la psicóloga, que insiste en que el objetivo no es vivir el cuidado personal como una imposición, sino lograr que forme parte de la vida de una manera más natural.

La experta advierte, además, de que abandonar por completo un hábito durante las vacaciones puede dificultar la vuelta a la rutina. Esa sensación de empezar de cero, resumida en el conocido “el lunes empiezo”, puede aparecer cuando se rompe del todo con aquello que ya se había incorporado al día a día. Por eso, Patri Psicóloga propone mantener pequeñas acciones de autocuidado, aunque sean sencillas y adaptadas al momento.

 La propia psicóloga lo resume con una frase clara: “El autocuidado no es para cuando te sobra tiempo, cuando tienes una rutina o eres súper metódica. Es una filosofía de vida para cuidar de ti, para vivir con más salud física y salud mental y con un poco más de serenidad”. Su mensaje no pasa por exigir una disciplina rígida en vacaciones, sino por entender que el descanso también puede convivir con gestos que ayudan a sentirse mejor.

Salir a caminar, nadar un rato, montar en bicicleta o dedicar unos minutos a estirar pueden ser formas sencillas de no perder el vínculo con el bienestar durante los días libres. En ese sentido, las vacaciones no tienen por qué ser un paréntesis en los hábitos saludables, sino una oportunidad para adaptarlos al lugar, al ritmo y a las necesidades personales sin convertir el autocuidado en una carga.

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